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10 formas concretas de innovar más en tu empresa

Consultor Web
16/01/2014 - 11:47

El 60% de los altos ejecutivos cree que la innovación interna es muy importante y es una de las prioridades dentro de las empresas que dirigen.

Sin embargo, 50% de los empleados aseguran haber intentado emprender internamente y, al mismo tiempo, no haber contado con el soporte de sus superiores. Esto es una frustración enorme para los empleados-emprendedores, que tarde o temprano buscarán otros horizontes si continúan viviendo este tipo de situaciones.

Asumiendo que ambas partes dicen la verdad (esto es lógico-matemáticamente posible), se trata de un estado de contradicción que debe ser evaluado. Quizás todos tienen las mejores intenciones en torno a la innovación, pero resulta difícil llevarlas a la práctica y mantener alineadas las expectativas de todos.

1. Apoyo de los superiores

El 50% de los miembros de una organización cree que el apoyo de los superiores es fundamental para emprender internamente. Sólo un 20% cree que eso efectivamente ocurre.

El apoyo puede ser brindado de muchas maneras. Desde prestar atención seriamente a los planteos que un miembro de la organización realiza hasta la gestión de presupuestos extra para la puesta en marcha de esas ideas. En el medio claro, hay muchas formas de hacerlo.

Es importante tener en cuenta que muchas de las prácticas de innovación no requieren presupuestos adicionales o extraordinarios. Tener procesos de innovación (por ejemplo, espacios para registrar las ideas de los miembros de la empresa e instancias periódicas para su discusión), atender seriamente las propuestas de innovación, dar autorización para innovar, hacer un seguimiento comprometido de esas innovaciones, etc. son cuestiones que no requieren dinero, sino determinación y voluntad.

Muchos miembros de la organización no buscan dinero, sino realización profesional y personal. Que las empresas dilapiden estas oportunidades es una torpeza, por lo menos, enorme.

2. Ser tolerantes a “fallar”

“El que no hace nada, no se equivoca” reza el dicho popular anónimo. Y es cierto. Si vamos a intentar nuevas soluciones, soluciones que no se han intentado y de las que no tenemos referencias, entonces tenemos que estar preparados para “fallar”.

Esto no significa promover las “fallas” o aceptar que las “fallas” son iguales a los éxitos. Se trata simplemente de entender que las “fallas” son simples instancias, pasos intermedios, en el camino de una solución innovadora. Edison decía que no había fallado miles de veces, sino que había descubierto miles de formas en que su invento no funcionaba.

Una pregunta fundamental a la hora de encarar los miedos que la innovación puede despertar en muchas personas consiste en la siguiente: ¿qué es lo peor que puede pasar? En general, las respuestas serán lo suficientemente inofensivas como para impulsar la innovación.

3. Institucionalizar la innovación

Esto puede sonar contradictorio, pero no lo es. La innovación puede ser sistematizada, mediante puesta en marcha de procesos que promuevan la innovación. Por citar sólo dos ejemplos, podrían establecerse encuentros semanales que tengan como único objetivo idear e implementar innovaciones para la organización o bien instaurar un premio interno mensual para las mejores propuesta de innovación.

Esto nos ayuda a que la innovación no sean destellos de inspiración de algunas personas en algún momento ni que, en consecuencia, la innovación dependa del estado espiritual de algunos elegidos.

Además, va entrenando a la organización (si no a toda, al menos a una parte) en la práctica del proceso innovativo, desde la concepción de las ideas hasta su implementación. De esta manera, la empresa se vuelve cada vez más experimentada en el área y va incorporando nuevas prácticas que mejoren los resultados.

4. Qué tipo de innovación se necesita

La innovación puede ser abierta (innovar en cualquier aspecto que a cualquiera se le ocurra) o bien dirigida hacia un problema en particular (la estructura de costos es muy alta).

Si bien toda innovación es positiva, la innovación dirigida a un problema particular tiene mayores posibilidades de ser tenida en cuenta por los superiores y mayores posibilidades de ser implementada con posterioridad.

Por lo tanto, si nos gusta innovar y queremos que nuestras propuestas sean aceptadas e implementadas, es una buena idea familiarizarse con los problemas que la organización o empresa enfrentan y buscar la manera innovadora de solucionarlos.

5. Qué beneficios traerá la innovación

La innovación porque sí puede existir y ser muy entretenida, pero difícilmente encuentre el apoyo de los mandos superiores y de la empresa en general. Sólo podría lograrlo de una empresa extremista en términos de innovación, que creyera que toda innovación es útil para la expansión de su cultura, más allá de la aplicación posterior.

Por lo tanto, para lograr un mayor interés y apoyo superior a la innovación, es una buena idea incluir los beneficios (ya sean mayores ventas, menores costos o, en resumen, mayores ganancias) en la formulación de la innovación que se tiene en mente. Es decir, explicitar qué vamos a conseguir si innovamos en un determinado tema o área.

Directamente relacionado a lo anterior y al apartado sobre tipos de innovación, es una buena idea enfocar la innovación en los problemas que la empresa está enfrentando.

6. Ser realistas

Así como muchas veces son los altos mandos los que pecan de cobardía y conservadurismo, son los miembros emprendedores los que muchas veces se pasan de rosca y proponen proyectos de innovación fuera de la realidad, ya sea por la incapacidad de la empresa (tiempo, presupuesto, beneficio) o de los responsables de implementación (capacidad) para implementarlo.

Una buena vara de medida para entender si estamos ante una propuesta de innovación fuera de la realidad, consiste en poner al miembro innovador en el rol de superior. ¿Realmente implementaría esta solución que hoy demanda como emprendedor interno si estuviera mayores responsabilidades en la compañía?

Una forma de saldar una diferencia de este tipo que pudiera presentarse sería acordar una implementación a riesgo inicial del emprendedor (por ejemplo, haciendo uso de su tiempo y aportando la empresa infraestructura) con un paulatino mayor envolvimiento por parte de la empresa en la medida en que se obtengan los resultados prometidos. Aunque este tipo de solución no es en todos los casos posible, en muchos de ellos sí lo es.

7. Hacer prototipos

Una forma archi-conocida de mitigar los riesgos de una innovación consiste en hacer pruebas de una escala menor. El famoso prototipo. Casi siempre, un prototipo nos permite ver la nueva idea o solución en funcionamiento, sin el riesgo que implicaría hacerlo a una escala total.

Los prototipos, además, suelen ser incrementales. Es decir, a partir de los resultados obtenidos con uno de los prototipos se ajusta, mejora, amplía para obtener una nueva demostración de funcionamiento. El ciclo puede continuar hasta que la solución abarque todo el universo de aplicación o, bien, hasta que estemos lo suficientemente seguros de expandir la solución a todo el universo de aplicación directamente.

8. Incluir a los que cargarán con la responsabilidad de fallar

Como mencionábamos en el comienzo del artículo, es usual encontrar la dicotomía entre los “jóvenes miembros innovadores” y los “conservadores mandos altos”, con clara mala imagen de los segundos, que en definitiva son los responsables de mantener a la compañía a flote.

Una forma de atenuar este efecto consiste en incluir a los mandos altos desde el comienzo del proceso de innovación y, en lo posible, para trabajar en problemas de la empresa que estas personas estén viviendo en carne propia. De esta manera, de seguro estarán interesados en producir e implementar nuevas ideas que conduzcan a una solución.

Relacionado a uno de los puntos anteriores, la institucionalización de la participación de los que cargarán con la responsabilidad de fallar, sin dudas irá creando una cultura de la innovación que permitirá el compromiso de esto también en problemas que no estén directamente relacionados a sus propios problemas.

9. Hablar con los clientes

Los clientes son a menudo la mejor fuente de buenas ideas para mejorar, especialmente en lo relacionado al producto y el servicio (otros aspectos, como los procesos internos, los costos, la administración exceden su alance).

Esto se debe fundamentalmente a que los clientes son los que están en contacto directo y permanente con el producto o servicio y los mejores capacitados para determinar el valor final que obtuvieron por comprarlo o contratarlo.

La empresa tiene muchos caminos para obtener información de sus clientes, desde encuestas tradicionales como suelen hacen hoteles o restaurantes hasta el uso de herramientas online, como gestión de insights en medios sociales o bien herramientas de feedback en el sitio web.

10. Liberar a los equipos de trabajo

Lograr que cada persona dé lo mejor de sí, tanto en cantidad como en calidad, es el mayor valor que una empresa puede obtener de sus miembros. Y cada vez que indicamos a una persona qué hacer o cómo hacerlo, podamos un poco ese posibilidad (por supuesto, a veces es necesario).

A la hora de innovar, es importante hacer un esfuerzo para que cada persona pueda expresarse completamente, tanto en la concepción como en la ejecución, ya que eso abrirá la puerta a más y mejores nuevas ideas.

Otra idea relacionada a obtener más y mejores nuevas ideas consiste en enriquecer los equipos de trabajo mediante integrantes de diferentes disciplinas, sectores o personalidades. Esa diversidad tiende a promover un pensamiento grupal nuevo y burbujeante.

Preguntas para concluir

Luego de repasar estas 10 ideas concretas para innovar en la empresa...

  • ¿Creés que hay otra forma concreta que deberíamos considerar?
  • ¿Creés que alguna de las enumeradas es más importantes?
  • ¿Cómo es la situación en tu empresa?

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