Blog de Glidea

La falta de prejuicios como fuente de soluciones

Consultor Web
26/12/2013 - 15:43

Jack Andraka es un muchacho estadounidense que, con 15 años, desarrolló un test para cáncer de páncreas que resultó ser 28 veces más rápido, 26000 menos caro y 100 veces más sensible que el mejor de los tests disponibles. El test, además, puede ser aplicado a detectar cáncer de ovarios y pulmones.

Obviamente, el muchacho ha ganado gran reconocimiento y premios. La pregunta natural consiste en entender cómo lo hizo, cuáles fueron sus motivaciones y qué podemos aprender de él.

El disparador principal que Jack tuvo fue la muerte de un amigo cercano a la familia, que padecía cáncer de páncreas. Luego de leer por su propia cuenta sobre el tema, sus clases de biología le terminaron de aportar información para que pudiera concebir el nuevo método de testeo.

Con la ayuda de Google, concibió una solución y un plan de trabajo para llevarla a cabo. Contactó a 200 solicitudes a diferentes y destacados investigadores de diferentes universidades. Sí, 200. No 15, 19 o 25, sino 200. ¿Enviaste 200 solicitudes de algo alguna vez?

Finalmente, el profesor Anirban Maitra aceptó el plan de Jack y lo ayudó con la ejecución del plan, guía general, instalaciones y marco institucional. Jack asistió a los laboratorios cada día de semana luego del colegio, cada día del fin de semana y cada día de sus vacaciones, a trabajar en la solución. ¿Hiciste algo, alguna vez, durante todos los días de tu vida hasta conseguirlo?

En esta charla TED, el mismo Jack hace un repaso sobre sus motivaciones, los desafíos que presentaba la solución y la forma en que fueron enfrentados:

La ignorancia, la inocencia y la falta de prejuicios de un chico de 15 años parecen haber sido clave a la hora de concebir un nuevo enfoque de solución. Albert Einstein se preguntaba cómo podía ser que hubiera sido él quien diera con la Teoría de la Relatividad; su respuesta era que había sido posible gracias a su lento desarrollo intelectual, que lo habilitaba a hacerse preguntas que generalmente sólo un niño permite hacerse.

Sin embargo, es imposible no destacar la determinación y la tenacidad del muchacho. Nuevamente, Einstein creía que no era más inteligente que los demás, sino que simplemente dedicaba más tiempo a los problemas.

Tener siempre en mente el caso de Jack sin dudas es una herramienta fenomenal de motivación para cada uno de los momentos en que nos enfrentemos a situaciones que parecen irresolubles. Pensando en este pequeño muchacho, todas las excusas que podamos generar y los obstáculos que se puedan presentar, caen automáticamente en la categoría de “caradurez”.

Jack nos ha dado lecciones sobre la audacia, para atreverse a nuevos enfoques, y sobre perseverancia, para superar inconvenientes, todo realizado con plena conciencia de las propias limitaciones que un chico de 15 años puede tener, en un mundo gobernado por multimillonarias compañías médicas trasnacionales.

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