Las Redes Sociales en la empresa
Cuando hablamos de Redes Sociales en empresas siempre nos referimos a la utilización de ellas con propósitos como el Marketing online. Es hora de pensarlas desde el otro punto de vista, desde adentro. Si tenemos en cuenta que los empleados de cada una de ella las usa, ¿cuál es la mejor manera de lidiar con su uso durante las horas de trabajo de un manera eficaz sin censurar?
El tema está en auge entre las empresas. Las estadísticas marcan que el 77% de los empleados utiliza las Redes Sociales durante su horario de trabajo. Estos alarmantes índices traen pánico a las grandes industrias quienes se preguntan qué es lo mejor que pueden hacer ante este fenómeno. Es cierto que no hay una sola postura que tomar. Se puede estar a favor del uso de las redes, se puede buscar un balance o se puede prohibir totalmente su utilización. Analicemos los tres posibles tratamientos del problema, sus pros y sus contras.
Social Media desMedida
Según Socialcast sólo el 10% de las empresas permiten a sus trabajadores utilizar las Redes Sociales durante su horario laboral. Es parte de sus vidas cotidianas por lo que quitarles la posibilidad de interactuar en la Web 2.0 es desperdiciar su potencial, el cual puede servir en beneficio de la empresa. Una buena idea es instruirlos sobre cómo pueden utilizar sus cuentas y, a la vez, colaborar con los objetivos de la compañía.
De esta manera se logrará un aumento en la creatividad y en la interactividad. Se podrá organizar una participación de los empleados en campañas de la empresa y así lograr un incremento de la reputación online de ésta. Además, podremos mantenernos informados sobre la competencia y sobre las últimas novedades relacionadas con nuestro sector o rubro.
Tolerancia 2.0
Si en cuanto a políticas de uso hablamos, recordemos que también existen las empresas que las han prohibido. Estas compañías sostienen que las Redes Sociales, durante los horarios de trabajo, son un desperdicio. Sienten que están malgastando su dinero, pagando a sus empleados mientras ellos se divierten, juegan y suben contenidos en vez de estar trabajando. A esta actividad los especialistas en el tema la han llamado “absentismo presencial”. Claro está que la idea de que los trabajadores se entretengan durante su labor no es nueva, pero desde que llegó Facebook se ha convertido en una “epidemia”.
Y el caso ocurrido en España la semana pasada da cuenta de esta mentalidad entre los empresarios y dueños de compañías. Resulta ser que una empleada fue despedida de su trabajo por utilizar demasiado las Redes Sociales. Hace un tiempo, sus compañeros de trabajo elevaron una queja al percibir que la conexión de internet de su sector era muy lenta. Al investigar el inconveniente, notaron que se debía al excesivo uso de las Redes Sociales por parte de la mujer. Al notar este hecho, la empresa auditó su computadora y notó que la sobreutilización era real y sentando jurisprudencia le quitaron su empleo.
Además de la pérdida de productividad de los empleados, las empresas declaran que también afecta su privacidad y haber sufrido pérdidas económicas por infecciones de malware, virus, etc; provenientes de las Redes Sociales..
Si, pero..
El fenómeno de las Redes Sociales en horarios no permitidos logró que muchas organizaciones tomen cartas en el asunto. Algunas empresas comenzaron con posiciones más rígidas, pero con el correr del tiempo y la evolución de estas grandes plataformas, vieron que era imposible estar contra ellas, ¿Pero cómo estar de su lado sin oponerse totalmente?
La salida surgió con sistemas elaborados especialmente para que las computadoras reconozcan la conexión de ciertas páginas, pero no las censura sino que mide el tiempo de uso permitiendo al empleado que se conecte en sus cuentas de Facebook, Twitter, etc; por un período de tiempo determinado y cuando su cuota se termina, se restringe el acceso.
Por su lado, algunas famosas multinacionales han aplicado filtros de acceso que si bien no restringen la utilización de las Social Networks, si lo hacen a páginas de videos como Cuevana.com ya que consideran que esas plataformas si pueden afectar la atención y la productividad de sus empleados.
Considero que las tres posiciones anteriormente mencionadas son válidas. En la primera vemos que la libertad de uso puede ser beneficiosa, siempre y cuando se enseñe a los empleados cómo usar las diferentes herramientas. En la segunda, notamos que la censura a veces es necesaria debido al mal uso. Y en la última posición, quizás la más balanceada, podemos advertir una cuota de sensatez a la hora de decidir.
En mi opinión, todo depende de la empresa, la responsabilidad de los empleados y el sentido común.






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