Twitter y el periodismo II

My design for Twitter's "over capacity" screen

En el reciente posteo "Twitter y el periodismo" expusimos algunas diferencias con la visión de Roberto Guareschi sobre el nivel de importancia de Twitter en la tarea periodística. Sin embargo, más allá de no haber compartido el cuerpo de conclusiones al que el autor arribó, en este artículo queremos rescatar la investigación llevada a cabo por Roberto para la realización del artículo.

En esa valiosa investigación, consultó a muchas personas que trabajan a diario en las redacciones más importante del país, las cuales le brindaron muchos casos de uso útiles (o, al menos, interesantes) que dan a Twitter. Es nuestra intención tomar algunos de esos casos y analizarlos con un mayor detenimiento.

Por el lado de lo interesante, rescato lo siguiente:

  • Christian Schwartz comenta que "en las últimas elecciones chilenas, seguí a Patricio Navia, que me aportaba cosas y análisis el domingo a la tarde/noche que no se pueden conseguir por otra vía (o al menos es difícil hacerlo)". La posibilidad de tener un acceso directo y atemporal a la fuente es, sin dudas, uno de los mayores beneficios de esta red informativa.
  • Abel Escudero Zadrayec, periodista editor jefe de lanueva.com, señala que "todo el equipo usa Twitter permanentemente, sobre la base de una convicción: es una red informativa, mucho más que social”. El concepto de red informativa resulta sumamente interesante como forma de definir conceptualmente a la herramienta.
  • Gastón Roitberg, periodista y secretario de redacción multimedia de La Nación, comenta un caso en el que Ariel Torres, editor de Tecnología, quiso armar su columna con la ayuda de sus followers y lo logró: tuvo cientos de mensajes de contribución para ese texto: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1257062. La posibilidad de colaborar es sin dudas uno de los mayores beneficios de las nuevas tecnologías 2.0. Aunque Twitter no sea la herramienta más adecuada para hacerlo, sin dudas puede ser utilizada con efectividad para hacerlo.
  • Para la gente de Perfil.com, "Twitter puede ser una fuente más -si se sigue a las personas indicadas- y una forma rápida para contactarse con especialistas en distintos temas. Además, podemos usarlo como buscador (en muchos casos ya supera a Google)". A esto agrega una información extremadamente valiosa a considerar: "Tenemos en cuáles son las premisas principales: no invadir al seguidor con datos irrelevantes, responder a quienes preguntas, aceptar las sugerencias y usar un estilo más informal que el usado en nuestra página”. Un resumen excelente de con qué perspectiva debemos dar uso a la herramienta.
  • Andres Leonardo Ferraro, periodista de América 24 y America TV, destaca claramente uno de los usos defendidos desde Glidea: "me configuré el twitter para tener una suerte de agencia de noticias a mi medida”. Tan excelente como la definición del párrafo anterior, pero en versión twittera.

Por el lado, nuevamente, de lo desproporcionado, vuelvo a señalar lo siguiente:

  • “Twitter afecta la secuencia de los acontecimientos. Si cambiáramos los tiempos y el 2001 fuera el 2010, podría suceder que Fernando de la Rúa twitteara (texto adaptado): “He renunciado. Los saludo con mi más alta consideración y estima, y pido a Dios por la ventura de mi Patria” .Tiene una extensión de 109 caracteres. Nos deja 31 para un buen RT!”. Absolutamente descontextualizado e injustificado.
  • Marcos Peña señala que "en el caso de De Narvaez la mejor manera que teníamos para dar declaraciones a todos los medios y a los militantes y a los observadores externos de forma inmediata y simultánea, y a la vez poder debatir con ellos, era Twitter”. Me parece una apreciación sumamente riesgosa. Puede ser que sea un buen medio para llegar rápidamente y directamente a los medios, pero extender los beneficios a los militantes (unos militantes un tanto exclusivos, que usan Twitter) y al debate (Twitter no parece ser el mejor medio para debatir) me parece excesivo.

Para cerrar, me permito reproducir uno de los comentarios que dejó un lector del artículo; si bien me parece un tanto extremista, nos permite ver el fenómeno desde otro punto de vista. Por cierto, estas reflexiones, difícilmente se hubieran podido comentar vía Twitter.

  • Ningún periodista echa a un embajador; en todo caso el embajador de Chile se echó solo.
  • Twitter es un pasatiempo, un telégrafo privado sin mayor utilidad que la de crearle la ilusión a quienes lo utilizan de que son importantes.
  • La limitación ridícula de espacio que impone Twitter alimenta la vagancia y la inclinación a la no lectura. Para informar bien sigue siendo necesario estudiar, investigar y disponer de mucho espacio, requisitos que atentan no solo contra Twitter sino contra cualquier empresa de un medio de comunicación masiva.
  • No hay necesidad de “nuevo periodismo” porque con el “viejo”, que nunca se termina de poner en funcionamiento, al menos en Argentina, alcanza y sobra.
  • Antes que aconsejar el uso de pasatiempos superficiales yo diría que el periodismo debe ser, obligatoriamente, una carrera de posgrado.

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